Tacones

Los viernes son, por naturaleza, mi día más fructífero. Trabajo ocho horas, luego tengo clase hasta casi las 21h y después siempre surge alguna actividad ociosa y divertida. Ayer, por ejemplo, tocó noche de cómicos, creo que ya he mencionado que reirme es una opción prioritaria en la toma de decisiones para planear una salida.

 Sí, lo había pasado realmente bien, aún llevaba una sonrisa dibujada en la cara cuando de vuelta, salí del metro para regresar a casa. Caminaba por la calle inmersa en mis pensamientos, porque eso sí, tengo una capacidad de concentración tal, que puedo ir con mi diálogo interno y no darme cuenta de un accidente de coche que se suceda a cincuenta metros de mí, muchísimo menos si hablamos de cruzarme con alguien que conozco, o que se dé una situación curiosa y que yo, normalmente ni me entere.

 Sin embargo, ayer no pude evitar fijarme en una pareja que me adelantó caminando. El chico tendría unos treinta años y vestía de sport, con vaqueros y camiseta, ella era algo más bajita que él, tenía un vestido negro, y tacones imposibles. Él iba contándole sus cosas mirando al frente, andaba a un ritmo excesivamente rápido y dejaba un rastro de perfume igual excesivo. Me fijé en ella, toda su energía estaba puesta en prestar atención a lo que él decía, en agradar, en esforzarse. A pesar de no poder seguir el ritmo al que él andaba, ella no fue capaz de sugerirle caminar más despacio, en lugar de eso, aceleraba el paso todo lo que le permitían sus incómodos tacones y cuando aún se quedaba atrás, no dudaba en correr para alcanzarle.  Él simplemente estaba envuelto por una burbuja de ego y es probable que no se percatase de lo que estaba sucediendo, aunque lo más seguro es que ni le interesara.

 Me pregunto ¿qué le hace a esa chica no darse cuenta de lo que yo ví?.  No sé por qué en un momento dado una mujer camina por detrás de un hombre, ni por qué todas hemos vivido ese momento. Me planteo también  cuánta energía le puede quedar esa chica, con toda la que parece estar invirtiendo en él, y por qué esa mujer no elije estar con alguien que camine a su mismo paso, que la mire mientras habla y le dedique las mismas atenciones.

 Me fuí a la cama con esta reflexión… 

 … Y hoy me he puesto tacones.

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